que es realmente un problema

¿Qué es realmente un problema?

Y os pregunto esto porque, hoy en día, a cualquier cosa le llamamos “problema”. Es decir, hay que aprender a darle importancia a lo que realmente es importante. Tenemos que saber distinguir entre qué es un problema REAL, una catástrofe, una tragedia, algo que no tiene arreglo ni solución, y qué es una mala racha, un  mal momento, 0 un episodio malo en nuestra vida, que por supuesto sí que tiene solución y además está en nuestra mano cambiarlo.

Porque la realidad de hoy en día es que la mayoría de las personas viven rodeadas e invadidas de “problemas”.
Porque de cualquier cosa hacemos un problema y, sinceramente, creo que muchos de ellos son simples excusas que nosotros mismos nos ponemos: “¡ESTOY DESMOTIVADO! ¡NO TENGO FUERZA DE VOLUNTAD”! etc.

¡¡¡ERROR!!! ¡ELIMINA ESAS FRASES DE TU VOCABULARIO! ¡De hecho, DEBERÍAN ESTAR MÁS QUE PROHIBIDAS!

¡SÉ REALISTA Y OBJETIVO CON TUS PALABRAS! Diferencia entre qué es realmente un problema y qué es una excusa o la falta de ganas para darle solución a una situación y emprender un cambio.

El chico del supermercado

Todo esto me lleva a recordar una anécdota que me encanta contar, porque creo que puede ser un claro ejemplo de esto que estamos hablando:

El otro día estuve en el supermercado y, esperando en la cola para pagar, me atendió un muchacho muy amable, me dijo “buenos días guapísima, ¿qué tal llevas el día? ¿Aprovechando un ratito para hacer la compra? ¿no tienes la nueva aplicación del móvil? déjame que te explique en sólo dos minutos todas las cosas buenas que va a traer la vida si te la descargas…”.

En ese momento miré hacia atrás pensando que me y le iban a matar, pero el chico, con toda su buena energía, siguió diciendo: ” Señores, ¿me permiten dos minutos para que le explique a esta chica los beneficios de la nueva app?” Pues al final me lo explicó, me cobró y me fui tan contenta con mi compra y con la aplicación descargada. Pero sobretodo  con ganas de volver comprar a ese supermercado.

Hay personas que brillan

Con esto lo que quiero decir es que hay personas que desprenden una energía increíble, ¡vaya por dios, qué buen humor, qué alegría, qué todo! Y te preguntarás, ¿qué hace ese chico para ser tan feliz y estar la mar de contento? Encima estando allí ocho horas o más trabajando, haciendo lo mismo una y otra vez, “aguantando a la gente” y, con un salario que no dará para demasiadas sonrisas. ¡Así tendríamos que ser todos!

¿Qué ocurriría si te sirvieran el café de media mañana igual de bien que este chico, o te atendieran en el mostrador de un banco, o te enseñaran la nueva colección de una tienda, o te vendieran una oferta de lo que sea? ¡Yo me compraría más de una cosa seguro! Porque ¿quién no es capaz de convencer con una sonrisa y buena vibra? ¡si todo me lo vendiesen con ese entusiasmo y buena energía compraría arena en un desierto!

Bien, pues esto nos pasa a todos, aunque sea sin querer, intentamos acercarnos a gente que brilla y que irradia luz y energía positiva, porque es esta la gente que atrae y que transmite buen rollo, y también esa es la gente que, inconscientemente, queremos tener cerca.

Yo siempre voy a una cafetería, mi favorita en Madrid, sólo por cómo me atienden, ¡aún cuando tienen el café más caro que he pagado nunca! jaja, pero lo vale cuando viene acompañado de un “¡¡Hola Corina!!! guapa, ¿¿cómo estás? nos tenías ya abandonados. ¿El cafelito de siempre?”. Pues claro que lo vale, porque no todos tienen la capacidad de venderlo de esa forma.

¡Un poco de actitud ante la vida!

¡Qué guay! ¡Qué gusto! ¡Qué alegría ir por la vida así! Y no me canso de repetirlo: todos podemos tener días malos, rachas malas, momentos de bajón… Pero, ¡que no sean esos momentos los que nos definan, por dios! ¡que sean los menos!
¡Seamos todos como el chico del supermercado, o como el que me sirve el café!

¿Qué nos cuesta ser amables, sonreír, mirar a los ojos, agradar y alegrar el día a los demás? Nada.

Porque con una actitud así, ya verás como todos esos “problemas” que crees tener, dejan de serlo, porque no son realmente problemas.

Diferenciar qué es un problema real

A veces deseamos que la gente cambie, que las cosas y problemas a nuestro alrededor se solucionen por arte de magia, pero seamos realistas, ¡deberíamos poner un poco más de nuestra parte para cambiar las cosas y empezar a verlas de otra manera!

Os dejo un último consejo: Cuando tengas un día de “buagh, todo me sale mal, qué mierda de día, todo me pasa a mi…”, párate, piensa, reflexiona y pregúntate si es un problema real, y cuando te des cuenta de que el 90% de lo que estás pensando, no es tan grave como creías, y comprendas que depende sólo de ti ponerle remedio, suspira y repite en voz alta ¡YA HE ENCONTRADO LA SOLUCIÓN!

 

Esta misma historia la cuento en una de mis charlas en Madrid. Puedes verlo en mi CANAL IGTV AQUÍ!

 

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